Entradas populares

miércoles, 3 de marzo de 2021

VOCES EN MI CABEZA. Otra mirada sobre la ansiedad.

 

En muchas ocasiones nos ganan el miedo, la ansiedad y las voces que nos rodean. Suele pasar cuando nos enfrentamos a una situación nueva, cuando tenemos un desafío delate, cuando soñamos y nos parecen sueños muy grandes.

Nos gana el miedo a hacerlo mal, a no ser capaces, a hacer el ridículo, a no ser suficientes. Nos ganan las voces de quienes pasaron por nuestras vidas y nos hicieron pensar que no alcanzaba con ser nosotros; también, las voces que replicamos e imaginamos en las personas que nos rodean y a veces ni siquiera nos conocen. Nos gana la angustia, las lágrimas, las ganas de vomitar y el temblor en nuestras manos y nuestra voz.

Aprender a enfocar

Un poco eso es la ansiedad: se trata de una preocupación y miedo intensos, excesivos y continuos ante situaciones que debemos transitar en nuestras vidas para poder vivirlas. También, es esa tendencia que tenemos a enfocarnos en aquello que nos cuesta, lo que nos sale mal y lo que nos aterra y que nos lleva a no dejarnos ayudar.

Cuando eso pasa, cuando nos enfrentamos a aquello que no son más que las voces que permanecen en nuestra cabeza, lo mejor es respirar un momento, dejar espacio al silencio y luego llenarlo de otras voces: las de quienes nos aman y valoran, la propia y la del mismo Dios.

En la película “Historias cruzadas” hay una escena en la que la niñera con gran sabiduría enseña a la pequeña que cuida: “Eres muy lista, eres gentil, eres importante”. ¿Cuántas veces nos encontramos faltos de amor y necesitamos alguien que nos repita tales palabras? ¿Cuántas veces nos animamos a repetirlas? “Soy lista/o, soy gentil, una buena persona, capaz de lograr cosas grandes; soy merecedor de mis sueños, soy importante y he sido llamado/a para algo grande”.

En positivo

Es bueno animarnos también a crecer y dejarnos ayudar. Es nuestra tarea conocernos, aprender cuáles son las situaciones que nos generan estrés o ansiedad y de qué forma comienzan a manifestarse en nuestro cuerpo. También, debemos saber a quién recurrir: tal vez, sea suficiente un amigo o familiar cercano con quien charlar sobre lo que nos pasa o, quizá, sea necesario recurrir a un profesional, que nos ayude y enseñe a mejorar. En cualquier caso, tenemos que recordar primero que no somos perfectos y que está bien necesitar ayuda. Luego, que es nuestra obligación hacer todo a nuestro alcance para ser las personas felices que Dios ha soñado en nosotros.

Recuerda cada mañana:

1.       Eres elegido desde el primer momento por un Dios que te ama. Así lo ha escrito el evangelista Juan: “Este amor no consiste en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó primero” (1 Jn. 4, 10).

2.       Estas llamado a ser feliz y alcanzar metas maravillosas en tu vida. Claramente lo expresa el apóstol Pablo: “Sabemos, además, que Dios dispone todas las cosas para el bien de los que lo aman, de aquellos que él llamó según su propósito” (Rom. 8, 28).

3.       Eres humano cuando te equivocas, cuando las cosas te salen mal, cuando estas triste, cuando no encuentras la manera de solucionar tus problemas. En esos casos siempre recuerda esta cita: “Tres veces pedí al Señor que me librara, pero él me respondió: «Te basta mi gracia, porque mi poder triunfa en la debilidad». Más bien, me gloriaré de todo corazón en mi debilidad, para que resida en mí el poder de Cristo” (2 Cor. 12, 8-9).

 

Cambio de perspectiva

Entonces, si tienes que iniciar tus clases, un trabajo o conocerás gente nueva. Si estas por comenzar una tarea de voluntariado o quieres acercarte a un joven que ves triste. Si se te presenta aquello que desconoces y de lo que no sabes qué esperar, ten presente la frase de Pablo: “¡Ay de mí si no evangelizare!” (1 Cor. 9, 16). Haz que tu presencia en cada lugar sea luz para los demás, los anime y les muestre otra opción en la vida, que es el mismo Cristo Jesús. Siendo luz no hay manera que de los nuevos retos salgan mal.

Si debes rendir un difícil examen o participar de un concurso. Si te presentas a una entrevista para un gran trabajo o si quieres lograr aquello que te dijeron (y que creíste) que era imposible. No olvides mantenerte firme e inconmovible, pues tienes la certeza de que en cada uno de los desafíos que se te presenten tus esfuerzos no serán vanos (1 Cor. 15, 58). Busca siempre en tus propósitos un camino hacia Dios.

Finalmente, no dudes nunca del llamado de Dios. Cada uno de nosotros dispone de talentos imprescindibles para ese plan de amor que él ha trazado. Muchas veces creemos que escuchar nuestra vocación quiere decir únicamente optar por la vida consagrada. Por el contrario, nuestras vocaciones son tan diversas como lo somos nosotros y se concentran, cada una de ellas, en un mismo llamado: “Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos” (Mt. 28, 19). Entonces, en nuestro colegio o trabajo, en nuestras familias o grupos de amigos, en aquel lugar que nos toca: debemos anunciar a Cristo con nuestros actos. Y cuando se hagan presentes nuestras debilidades debemos dejar que su amor actúe en nosotros, para así poder decir: “Porque cuando soy débil, entonces soy fuerte” (2 Cor. 12, 10).

 

Si querés saber más sobre la ansiedad te recomiendo el siguiente artículo: «La ansiedad y el negativismo me consumen». 2 consejos y una oración para ayudarte https://catholic-link.com/ansiedad-negativismo-consejos/

 

¡Oh, bella chao!

Jaz del Cielo

No hay comentarios:

Publicar un comentario