Entradas populares

sábado, 13 de junio de 2020

Nuestro valor está en ser distintos

¿En qué pensamos cuando escuchamos la palabra "valorar"? ¿Qué idea tenemos de lo que es el valor de algo?

Es complejo medir qué es valorable y qué no, más que nada porque algo que es valioso para uno puede no serlo para otro/s, y en ese punto ya tenemos una diferencia. Pero hay cosas a las que realmente no podemos cuestionarle su valor, y una de ellas es la vida.

La vida se nos ha dado a nosotros como un regalo, un regalo del amor profundo y más puro de Dios, que por medio de nuestros progenitores ha permitido nuestra existencia, así sin más, sin preguntarnos, sin pensarlo dos veces. Él agarró y nos dió la vida, solo por amor. A partir de esto sabemos que es valiosa porque es un regalo, porque es algo tan pero tan grande que no posee precio, porque nos la ha dado el mismísimo Dios.

Seguramente hemos escuchado mucho este discurso sobre la vida, discurso que aceptamos, pero ¿Cuántas veces he valorado la vida que tengo? ¿Cuántas veces he valorado la vida de quienes me rodean?

Es cierto que a veces las situaciones que nos tocan atravesar nos hacen preguntarnos "¿para qué existo?" y en un sentimiento de profundo desamparo decimos "yo no pedí nacer". Es cierto, no lo pedimos, pero debemos entender que para algo nacimos, y por algo nos toca atravesar las situaciones que vivimos.

Algunas de estas situaciones hacen que nos cuestionemos acerca de nuestra propia persona, y expresamos desprecio hacia nosotros mismos. Decimos "¿por qué no nací más lindo/a?", "¿por qué no soy mejor en esto que me gusta?", "¿por qué no puedo ser como los demás?", "¿por qué me sale mal todo?", "¿por qué me pasa esto a mí?" y nos tiramos abajo a nosotros mismos y empezamos a pensar que no valemos nada, que somos insignificantes, que nadie nunca va a querernos. En circunstancias extremas, llegamos a pensar en ponerle un punto final a nuestro sufrimiento de una forma muy drástica.

Pero es importante poder darnos cuenta de que todos tenemos algo bueno en nosotros, que tenemos algún talento, alguna característica que nos hace especiales, alguna habilidad. Debo darme cuenta de que me van a pasar cosas buenas en la medida en que luche por esas cosas y que, por sobre todo, todos tenemos una misión en esta vida. Nuestra existencia no es azarosa, ¡ni mucho menos! Si estamos vivos es porque lo merecemos, ¡jamás pensemos lo contrario! porque Dios nos pensó para algo grande, y nos creó para ser felices, y a Él le duele como a nadie cuando nosotros sufrimos.

A veces es difícil darse cuenta de lo valioso que es uno/a mismo/a, y para eso necesitamos de los otros. Dios siempre pone en nuestro camino personas que nos hagan ver qué valemos mucho más de lo que consideramos. A veces necesitamos un amigo que nos diga "sos el/la mejor, sos muy genio/a, gracias por tu amistad", y para que eso ocurra también tenemos que ser nosotros lo que mostremos a los demás lo valiosos que son y la importancia que tiene su vida en nuestras vidas.

Suele pasar que por miedo, por vergüenza, o por alguna otra cuestión, no les decimos a los demás las cosas buenas qué pensamos de ellos. Nos quedamos callados esperando a que sea el momento oportuno (que muchas veces no llega) y la otra persona puede que nunca sepa lo que realmente sentimos, ni lo valiosa que realmente es para nosotros. Y nos pasa a todos, sin ir más lejos ¿cuántas veces le decimos a nuestros padres lo mucho que los queremos?, ¿cuántas veces extrañamos a alguien y sentimos que ya es demasiado tarde para decirle todo eso que me he guardado?

Quizás la cuarentena nos haya ayudado en ese sentido, nos haya hecho ver que hay personas que nos son valiosísimas y ahora extrañamos. También, estar encerrado con mi familia pude permitirme conocerlos más, saber más de sus vidas, y darme cuenta lo mucho que laquiero por más distintos que seamos.

Todos somos diferentes, jamás vamos a encontrar a una persona que sea igualita a nosotros, por mucho que se parezcan nuestras personalidades o nuestras características físicas, es un mundo lleno de personas diversas, y hay que aprender a valorar esas diferencias que,  seguramente, tienen algo para enseñarnos.

Es importante saber que compararnos no nos hace bien. Cada uno es como es, con su mundo interno y con su personalidad propia. Valorémonos por eso, por ser distintos, por ser únicos y diferentes. No queramos ser otras personas o fingir ser alguien para agradar, nos agrandemos a nosotros mismos, cambiemos aquellas cosas que queramos porque sentimos que eso nos va a ayudar a nuestro crecimiento personal, todo desde el amor propio. En la medida en que me ame a mí mismo/a voy a poder amar los demás, a mi prójimo: desde el más indefenso hasta los otros más grandes y más complejos.

Seamos defensores de la vida, de la nuestra y de la de prójimo, entendiendo que toda vida vale sin importar el tiempo que tenga. Que cuando salgamos de esta cuarentena lo hagamos con todas las ganas del mundo, sintiéndonos más vivos que nunca, y con ganas de abrazar a todas aquellas vidas que iluminan la nuestra y que la hacen mucho más llevadera. Todo esto siendo jóvenes palestristas, siendo jóvenes distintos y siguiendo nuestro lema: "Junto a María abrazamos toda vida".

¡Oh, Bella Chao!

- Agus Derbunovich -

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario